ANÁLISIS FORENSE DE UN TEJÓN. PARTE II

En la parte I de la anterior entrada realizamos un análisis del caso descartando los patrones de mortalidad más comunes en la especie de estudio, pero en esta segunda entrada por fin resolveremos el misterio.

Causas de la muerte

Los patrones más comunes de mortalidad en tejones han sido descartados casi por completo, la única posibilidad es que el tejón haya encontrado la muerte a manos de otro animal. Sin embargo, en nuestro país existen muy pocas especies capaces de hacer frente a un tejón, es más, ni siquiera los linces lo hacen, solamente lobos y perros grandes tienen el coraje de plantarle cara a este mustélido. Aunque algo sigue sin cuadrar en este caso, ese gran hematoma que presenta en el costado derecho no ha sido causado por otro animal…. lo que nos obliga a volver sobre nuestros pasos.

Realizando una breve revisión sobre qué puede habérsenos pasado por alto, el atropello, debido al lugar de los hechos era sin duda la opción menos probable, lo que provocó que rápidamente la diésemos de lado pero…. observando con más detenimiento el sujeto presenta un gran hematoma en su banda derecha, lo que nos revela que sufrió un fuerte golpe en ese costado antes de morir. La gravedad de las lesiones en sus cuartos traseros también puede concordar con un atropello, ya que está “como pelado” y con restos de tierra. Seguramente ambas situaciones se deben a la fricción contra el camino cuando el coche lo pasó por encima, también encontramos calvas producidas por esa misma fricción y sangre en su boca, seguramente debido a las lesiones internas.

Todo empieza a cuadrar pero aún nos quedan varias cuestiones por resolver; no hay carreteras cercanas ¿Y si fue disparado y lanzado cerca de la pista para simular un atropello? ¿Cómo pudo ser atropellado en una pista de tierra? ¿Por qué se encuentra fuera de dicha pista? ¿Cuánto tiempo lleva muerto?

Resolver la primera cuestión es sencillo, el animal fue arrollado cuando aún vivía como revela el gran hematoma de su costado superior, una vez muerto, la sangre se acumula en el área del cuerpo más cercana al suelo en lugar de encontrarse circulando por el organismo lo que impide la formación de hematomas en otras areas, el mustélido fue arrollado mientras aún vivía.

La segunda cuestión tampoco es complicada de resolver: cualquier persona acostumbrada a circular por la noche en áreas donde los tejones sean abundantes puede confirmar el hábito que tienen estos animales de cruzar los caminos velozmente frente a los coches.

La tercera cuestión se resuelve observando con detenimiento el cuadro postural del cadáver, alguien lo ha manipulado, no pudo quedar en esa postura tras rodar por debajo de un vehículo, tampoco pudo ser arrollado en mitad de un sembrado pero sí hubiera sido arrastrado hasta allí ¿no quedarían todas las extremidades mirando hacia atrás como están las traseras? Observando con detenimiento el cuadro postural podemos darnos cuenta de que el tasugo fue arrastrado fuera del camino por alguien, agarrándolo de ambas patas delanteras y la oreja derecha (observar el despeluchado anormal de esa zona).

Tejón eurosiberiano (Meles meles) tendido en el suelo. Foto de Alberto Pantoja Dorda.

¿Cuándo?

Saber el momento exacto de la muerte es sin lugar a dudas tarea de los profesionales del sector, sin embargo, acotar periodos de tiempo a groso modo no resulta difícil para alguien que posee los conocimientos adecuados (Unidad IV del Curso de Especialista en Rastreo de Fauna Silvestre y su Aplicación en la elaboración de estudios). Las herramientas básicas que utilizaremos para ello son dos: cambios físicos tras la muerte y entomología forense.

Tras la muerte de un animal se producen una serie de reacciones químicas graduales en su organismo, como la pérdida del calor corporal durante las siguientes horas, la coagulación de la sangre en el área inferior, el rigor mortis, la decoloración de la piel, la aparición de diferentes grupos de insectos que nos permitirán aplicar la entomología forense, etc. Son estos cambios los que nos posibilitarán acotar el momento de la muerte, salvo que esta se haya producido en un lugar que posea temperaturas extremas pues las altas temperaturas aceleran las reacciones químicas mientras que las bajas tienen el efecto contrario.

En este caso, el tejón fue localizado en pleno mes de junio, a pleno sol en la estepa segoviana, con temperaturas superiores a 40º grados, aunque nuestro rango de acción queda muy limitado debido a las altas temperaturas vamos a ver qué datos podemos sacar:

  • Livor mortis: El área superior del cuerpo posee sangre coagulada fuera del hematoma, como podemos ver debido al cambio de tonalidad de la piel en algunas zonas y a la placa cadavérica que ha comenzado. El motivo es que tras la muerte, los fluidos corporales descienden por efecto de la gravedad hacia el área más cercana al suelo, en este mismo lugar la sangre comienza a coagularse, lo que aplana esta área y nos permite saber si el cadáver fue manipulado tras la muerte. El cuerpo del tejón fue volteado antes de que la sangre hubiese terminado de coagular, lo que significa que alguien manipulo la escena durante las 12 horas posteriores a la muerte.

  • Momificación: Un cadáver puede momificarse en menos de 48 horas, sin embargo, para que eso ocurra deben darse tres condiciones, presencia de heridas, altas temperaturas y alta radiación solar. En este  caso es el sujeto perfecto para quedar momificado rápidamente, la desecación únicamente parcial es un importante indicador de que el animal murió durante las ultimas 48 horas.

  • Entomología forense: A primera vista, el cuerpo solo está siendo aprovechado por moscas de la familia Calliphoridae, no observamos rastro alguno de la presencia de hormigas, avispas o coleópteros, lo que significa que la muerte sucedió hace apenas unas horas, probablemente la noche, cuando los tejones estan más activos.

Resolución del caso

En base a lo visto anteriormente es muy probable que la muerte sucediera durante la noche, cuando el mustélido intentó cruzar el camino de izquierda a derecha justo delante del coche. Tras la colisión su cuerpo rodó por debajo del vehículo, sufriendo diversas lesiones debido a la fricción y manchando con tierra sus heridas. Seguramente sus restos mortales quedaron tendidos sobre la pista de tierra, a partir de ese momento la sangre comenzó a acumularse en su lateral derecho que había quedado pegado al suelo pero pocas horas después. Posiblemente a primera hora después del amanecer, alguien retiró el cuerpo del camino para poder transitar con su vehículo. La retirada se realizó sujetando al animal por sus patas delanteras y oreja derecha y volteando el cadáver, lo que provocó una formación incompleta de la placa cadavérica en el lateral derecho. Una vez quedó tendido sobre el sembrado la radiación solar comenzó a hacer su trabajo momificando parcialmente el cadáver.

Autores: Jorge Ortiz González y Alberto Pantoja Dorda.