AUTOTOMÍA CAUDAL EN MAMÍFEROS

En la naturaleza existen infinidad de estrategias antipredatorias diferentes. A lo largo de esta entrada, nos adentraremos en las capacidades autotómicas de los mamíferos, revelando su funcionamiento y mostrando los diferentes grupos faunísticos donde se encuentra patente.

En la naturaleza existen infinidad de estrategias antipredatorias diferentes. Sin embargo, una de las más impresionantes es sin duda la autotomía, la capacidad para seccionar voluntariamente un apéndice corporal, ya sea de forma de forma total o parcial, para permitir la huida de su propietario frente a un predador que haya logrado atraparlo. Esta impresionante habilidad es muy frecuente entre diferentes especies de lagartos (Lacertidae), eslizones (Scindidae) y culebrillas ciegas (Amphisbenia). Sin embargo, también ocurre en algunas serpientes, anfibios e incluso mamíferos. A  lo largo de esta entrada, nos adentraremos en las capacidades autotómicas de este último grupo, revelando su funcionamiento y mostrando los diferentes grupos faunísticos donde se encuentra patente.

Esta capacidad no se encuentra excesivamente extendida entre mamíferos. Algunos de ellos sí son capaces de hacerlo, concretamente algunas especies de roedores pertenecientes a diferentes familias como Muridae (ratón de campo), Sciuridae (ardilla roja), Gliridae (lirón careto), etc. (Dubost y Gasc, 1987).  Estos son capaces de desprenderse de la piel de la cola en caso de que ésta sea agarrada por un predador. Esta capacidad, conocida como falsa autotomía caudal, es únicamente posible porque dicha piel no se encuentra completamente adherida a los músculos y vértebras en determinadas zonas, facilitando su desprendimiento (Sanchez-Giraldo et al, 2009). Tras soltar el estuche de piel, el resto de su estructura anatómica (músculo y hueso) queda al descubierto. Sin embargo, al carecer dicha zona de riego sanguíneo se secará al cabo de pocas horas y será su dueño quien se encargue de roer el hueso muerto hasta dejarlo a la altura de la herida, permitiendo así la cicatrización de esta (Blanco, 1998).

Existe otro método de autotomía utilizado por algunos roedores, denominado por los expertos como “verdadera autotomía caudal”. En este caso, no se desprenderá solo el estuche de piel encargado de rodear al hueso, sino que el roedor renunciará a la estructura anatómica al completo. Esta capacidad aparece independientemente en diferentes miembros de las familias Heteromyidae, Hystricidae (puercoespines del viejo mundo), Capromyinae y Echimyida. La fisión se produce gracias al quiebre de una vértebra, algo que el roedor es capaz de lograr girando sobre sí mismo al mismo tiempo que utiliza sus extremidades posteriores para tirar en sentido opuesto a su captor (Sanchez-Giraldo et al, 2009).

La frecuencia de este fenómeno es variable entre diferentes poblaciones, lo que ha servido a algunos autores para relacionar la frecuencia de autotomización con las diferencias en los riesgos de predación o el éxito de esta estrategia para escapar de los predadores locales. Según esta hipótesis, en los lugares donde la autotomización sea una estrategia exitosa, los roedores con mayor tendencia a ella podrán sobrevivir durante más tiempo y por lo tanto, pasar esta capacidad a la descendencia (Arnold, 1984).

Proceso de secado y roída de la extremidad caudal de un Octodon degus tras la autotomización.

Proceso de secado y roída de la extremidad caudal de un Octodon degus tras la autotomización. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Rodent_autotomy 

Una vez perdida el área caudal, la mayor parte de los roedores no son capaces de regenerar los tejidos, perdiendo la cola para siempre. No obstante, un estudio publicado en la revista NATURE (2012), demostró como los ratones espinosos pertenecientes al género Acomys, son capaces de regenerar, no solo la piel, sino también los folículos pilosos, las glándulas sudoríparas, el pelaje e incluso el cartílago mediante un proceso de cicatrización tan exitoso que ni siquiera deja cicatriz. Sin embargo, estas especies no son capaces de hacer lo mismo con otros tejidos corporales como el músculo o el hueso. Esta capacidad parece ser única entre los mamíferos, motivo por el que se está estudiando para ver sus posibilidades de aplicación en la especie humana.

Para el resto de roedores autotomizadores, las implicaciones que posee la pérdida de la cola aún no han podido ser determinadas, pero es presumible suponer al menos una importante limitación en su equilibrio corporal, así como la reducción del éxito antipredatorio.

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Bibliografía

Arnold, E., 1984. Evolutionary aspects of tail shed-ding in lizards and their relatives. Journal of Natural  History  18:127-169.

Blanco, J. C., 1998. Guía de campo Mamíferos de España (Vol. II). Ed. Geoplaneta.

Seifert, A., Kiama, S., Seifert, M. et al., 2012. Skin shedding and tissue regeneration in African spiny mice (Acomys). Nature, 489, 561–565

Dubost, G. & Gasc, J., 1987. The process of total tail autotomy in the South American rodent Proechimys. Journal  of  Zoology  212:563-572.

Sánchez-Giraldo, C. & Delgado, C., 2009. Dos nuevos casos de autotomia caudal en roedores suramericanos. Mastozoologia Neotropical, vol. 16, no. 2, p. 481.