AUTOTOMÍA Y REGENERACIÓN EN ANFIBIOS

Hace dos mil cuatrocientos años, Aristóteles notó por primera vez que los lagartos podían arrojar y volver a crecer una cola perdida. Hoy en día, seguimos sin comprender bien muchos parámetros que involucrados en esta autoamputación, pero lo que sí sabemos es que ha evolucionado independientemente en lagartos, serpientes, ratones y salamandras.

Hace dos mil cuatrocientos años, Aristóteles notó por primera vez que los lagartos podían arrojar y volver a crecer una cola perdida. Hoy en día, seguimos sin comprender bien muchos parámetros que involucrados en esta autoamputación, pero lo que sí sabemos es que ha evolucionado independientemente en lagartos, serpientes, ratones y salamandras. De hecho, el funcionamiento de la autotomía es diferente en cada uno de estos grupos; mientras que los ratones deben fragmentar sus vertebras caudales “manualmente” mediante tirones, los anfibios son capaces de cortar la cola por su base, simplemente contrayendo su musculatura. En el caso de los reptiles lo tienen todavía más fácil, pues son capaces de realizar la amputación en cualquier vertebra caudal, de forma que el coste energético que conlleva perder una parte del cuerpo se reduce al máximo, esto se conoce como “economía de la autotomía”.

Los procesos de regeneración también parecen ser diferentes en los distintos grupos de vertebrados, pues, aunque la regeneración fue una capacidad ancestral de los primeros tetrápodos, la mayoría de los grupos la hemos ido perdiendo poco a poco, hasta el punto de que gran parte de los mamíferos solo son capaces de regenerar su hígado, mientras que una proporción importante de los reptiles son capaces de regenerar el cartílago, los cuerpos grasos, algo de musculatura y en menor medida los nervios. Por increíble que pueda parecernos esta última afirmación, las capacidades regenerativas de los reptiles son mínimas sí las comparamos con las salamandras y tritones, animales capaces de regenerar por completo cualquier estructura anatómica, desde su extremidad caudal hasta el cristalino, pasando por el cerebro a cualquier otra parte del cuerpo que se nos pueda ocurrir.

En las salamandras, las capacidades regenerativas parecen ser máximas durante el periodo larvario. Sin embargo, poco a poco las van perdiendo a lo largo de su ciclo vital, de modo que una salamandra adulta puede tener dificultades incluso para regenerar un solo dedo.

Ajolote (Ambystoma mexicanum)

Ajolote (Ambystoma mexicanum) Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:AxolotlBE.jpg

La mayor parte de los estudios sobre regeneración anfibia se han enfocado en el ajolote (Ambystoma mexicanum), una salamandra capaz de pasar toda su vida en estado larvario (neotenia) obteniendo el oxígeno mediante respiración branquial. El motivo es simple, sí siempre es una larva, sus capacidades regenerativas se mantendrán a lo largo del ciclo vital. Aunque diversas especies de salamandras pueden  presentar neotenia, los estudios probablemente se han centrado en esta especie debido a su distribución mejicana, pues se encontraba más cerca de Estados Unidos que otras especies europeas como el proteo (Proteus anguinus) o el gallipato (Pleurodeles walt).

Esta última especie ha sido utilizada por los europeos para estudiar la regeneración en condiciones de microgravedad. Para ello, se han enviado gallipatos al espacio en seis ocasiones diferentes, los resultados fueron abrumadores pues las capacidades regenerativas de esta especie, aumentan en condiciones de gravedad 0.

Gallipato (Pleurodeles walt)

Gallipato (Pleurodeles walt) Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Pleurodeles_waltl_anatomy#/media/File:Pleorodeles_waltl_crop.jpg

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