Siempre se ha pensado en el espacio como en la última frontera, pero aún nos queda mucho por investigar y descubrir en una de las partes menos conocida de nuestro planeta Tierra, las profundidades marinas.

Un lugar dónde apenas llega la luz y los organismos que lo habitan han evolucionado de manera muy diferente a las especies a las que estamos habituad@s. El objetivo de esta entrada es mostrar algunas de las especies más carismáticas de este ecosistema para atraer la atención sobre ellas. No hay que olvidar que también están amenazadas con economías tan nuevas y emergentes como la explotación minera de los fondos marinos.

Uno de los organismos más llamativos e inquietantes y que parecen sacados de la película Alien, son aquellos que pertenecen al género Phronima, en realidad son pequeños crustáceos de unos 2,5 centímetros.

Género Phronima

Dentro de los tiburones también hay especies que habitan las profundidades (1.400 m) como el tiburón duende (Mitsukurina owstoni), que puede verse en la foto principal.

Tiburón verde

Otro de los peces más sorprendentes que se pueden encontrar en estas aguas es Macropinna microstoma o pez de la cabeza transparente, como se aprecia en la siguiente fotografía. Puede vivir hasta los 800 m de profundidad. Los órganos que posee encima de la boca, no son sus ojos, ahí se sitúa el olfato. Puede ver gracias a esas estructuras verdes que se diferencian en su cabeza ofreciéndole una visión periférica.

Pez cabeza transparente

¿Y qué se puede encontrar respecto a las anémonas? Pues por ejemplo Actinoscyphia aurelia que se encuentran entre los 710 y 2.136 m de profundidad.

Actinoscyphia aurelia

No podemos olvidar que los organismos que habitan tales profundidades han desarrollado una especial característica, la bioluminiscencia, entre los animales que han desarrollado dicha capacidad se encuentra el grupo de los Ctenóforos como la especie Bolinopsis infundibulum.

Bolinopsis infundibulum