Se consideran especies invasoras, animales introducidos en regiones de las que no son originarias. Son la segunda mayor amenaza para la biodiversidad de un lugar, después de la pérdida de hábitats. Algunos de los problemas que pueden causar especies introducidas son:

  • La competencia con las especies autóctonas con las que comparten hábitat, pudiendo llegar a desplazarlas
  • Alteración del hábitat (como los árboles, el sustrato vegetal o los cultivos)
  • Pueden ser transmisores potenciales de agentes patógenos.

Son especies que presentan una gran adaptabilidad, con una alta tasa de reproducción, y  generalmente, falta de depredadores naturales y competidores. Esto conlleva un crecimiento invasivo de las poblaciones de especies introducidas.

Un ejemplo de especie invasora en España es la Cotorra Argentina. Este animal se ha instalado en las regiones mediterráneas, y según la Sociedad Española de Ornitología, SEO, su población crece en torno al 20 por ciento anual. Los primeros ejemplares fueron introducidos como animales de compañía, y la razón de su presencia en libertad no es otra que la imprudente suelta por parte los propietarios.

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Nido de Myiopsitta monachus en un parque de Madrid

Según señala Arantxa Leal, bióloga de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife), si se llegaran a desplazar al campo podrían “arrasar con los cultivos”. Son vector de transmisión de la bacteria Chlamydiophila psitacci, causante de la psitacosis, enfermedad transmisible a humanos. Además forman nidos de gran peso sobre árboles e infraestructuras, pudiendo suponer un riesgo para los transeúntes. Y el único depredador que encuentra en la ciudad es el Halcón peregrino (Falco peregrinus), y representa solamente un 15-17 % aprox. de su dieta.

Incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, en España está prohibida su introducción al medio natural, posesión, transporte y comercio. La Comunidad de Madrid ha regulado su caza y muerte, como mecanismo de control, y se ha establecido un programa de vigilancia y censo, con colaboración ciudadana.

Por la dificultad en el control de estas poblaciones, es necesario desarrollar programas de vigilancia y control integrado,  campañas de sensibilización, y al tiempo la realización de un seguimiento de la estrategia y de la efectividad de las medidas.