HUELLAS DE MAPACHE

 

El mapache es un mamífero norteamericano que fue traído a nuestro país como animal de compañía.

 

Desde el año 2004, la especie comenzó a detectarse en el medio natural, debido seguramente a sueltas realizadas por compradores insatisfechos por la compañía de un animal no domesticado (Salgado, 2015).

Mapache boreal

Mapache boreal (Procyon lotor). Dibujo Jorge Ortiz

En la actualidad, no es difícil encontrar sus huellas al caminar por la orilla de casi cualquier río madrileño o guadalajareño y recientemente incluso ha llegado a detectarse en la Serranía de Cuenca (IREC, 2022).

Distribución del mapache en el Parque Regional del Sureste. Datos de Jorge Ortiz.

 

Su identificación es muy sencilla por ser extremadamente características. Tanto las manos como los pies son muy similares a unas manos o pies humanos, en las patas delanteras poseen cinco dedos para poder trepar mejor a los árboles y manipular el alimento, mientras que los cinco dedos de las extremidades traseras sirven para aumentar la estabilidad durante el desplazamiento.

Huellas de mapache. Dibujo de Jorge Ortiz

La forma del pie, también se encuentra perfectamente diseñada para aumentar la estabilidad, distribuyendo el peso entre toda la superficie del mismo modo que lo haría un oso o un humano. E incluso la forma de paso a dos tiempos, moviendo ambas extremidades derechas al mismo tiempo y ambas extremidades izquierdas juntas también, pisando con el pie exactamente sobre la huella dejada segundos antes por la mano, cumple la misma función.

Senda de huellas de mapache pisando el pie siempre en el mismo lugar que la mano. Dibujo de Jorge Ortiz.

Otro elemento a destacar son sus uñas cortas, romas y finas, pero no demasiado, debido a que no se trata de un animal pequeño, pesa más de 10 kg, y si fuesen demasiado finas no podrían soportar el peso durante los ascensos por troncos de árboles.

Por último comentar lo llamativo que resulta comparar sus huellas con las de otros parientes cercanos como el coatí (Nasua spp), ya que, a pesar de tener ambos géneros un antecesor común relativamente reciente, al menos a escala evolutiva, y llevar también una vida semi-arborícola, son bien distintas.

Huella de mapache (izquierda). Huella de coatí (derecha). Dibujo de Jorge Ortiz.

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