Aunque aún no son famosas en España, las escuelas-bosque se van abriendo paso en el territorio. Este tipo de escuelas se dedican a fomentar, mediante un enfoque educativo diferente, una conexión profunda con la naturaleza.

Se trata de educadores con una pedagogía educativa alternativa, que ofrecen a los más pequeños una escuela en donde el aula de trabajo es el bosque. De esta forma, los niños comienzan a tener contacto con el medio ambiente a edades tempranas, obteniendo un gran respeto por la naturaleza.

En estas escuelas no se encuentran libros, pupitres, ventanas ni paredes, sino que los juegos se realizan al aire libre y el aprendizaje se adquiere a través de la experiencia. Así, cada día en el bosque ofrece un estudio diferente del mundo que les rodea, aprendiendo mientras interaccionan con los animales o con la observación de las rocas.

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Historia de las Escuelas-Bosque

Este tipo de escuelas comenzaron en el estado de Wisconsin (EEUU), en 1927. Aunque en esta época las escuelas-bosque no tuvieran mucho éxito, se logró crear tres escuelas en América del Norte.

Más tarde, en Dinamarca, en 1952, un grupo de padres se organizaron para crear la primera escuela-bosque de Europa. La difusión de este tipo de escuelas en Escandinavia tuvo gran repercusión, siendo uno de los países con más escuelas-bosques del mundo.

Detrás de él, le siguen Reino Unido y Alemania, aunque este último se diferencia de los demás en algunas cosas. Las escuelas-bosque suelen ser para niños que se encuentran en edades comprendidas entre 3 y 6 años. En Alemania, se ha conseguido abrir el primer “waldshulen”, escuelas-bosque que tienen alumnos desde 6 a 12 años. Todos los demás países, a partir de primaria, toman este tipo de escuelas como complemento a las escuelas tradicionales.

Dentro de España, hay pocas escuelas-bosque. Se reparten en su mayoría entre Cataluña y la Comunidad de Madrid, aunque encontramos otras muy famosas en Galicia, Islas Baleares, Valencia y Extremadura.

El día a día en las escuelas-bosque

Los educadores de estas escuelas cuidan de niños de diversas edades. Esto es una ventaja para la comunicación entre los niños, ya que los mayores pueden enseñarles cosas a los más pequeños y estos tomar como ejemplo a los mayores.

Los niños pasan todas sus mañanas en el campo. Una de las preocupaciones más habituales en los padres es el clima de cada estación. Los directores y directoras de estos centros toman esta preocupación como una oportunidad, ya que los niños más pequeños pueden ver de primera mano el cambio de estación en el bosque, mientras aprenden la mejor forma de vestirse para cada situación (botas cuando llueve, abrigo cuando es invierno, gorra en verano, etc.).

Aunque en este tipo de escuelas no existan aulas, si que suele haber una pequeña cabaña donde poder dejar los objetos personales, desayunar o reunirse al principio y al final del día.

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