LOS PRINCIPALES PROBLEMAS AMBIENTALES DE LAS MINAS ABANDONADAS

Aunque en la actualidad existe una ley en España que obliga a las empresas mineras a restaurar el paisaje una vez se abandona la explotación, esto no siempre ha sido así. Las minas que no han sido correctamente restauradas acarrean graves problemas ambientales. En la siguiente entrada de blog te contamos cuáles son los principales problemas ambientales que provocan las minas abandonadas.

En la actualidad, antes de abrir una explotación minera es necesario que cuente con un proyecto de restauración para su posterior cierre. El problema, es que en España esto no siempre ha sido así. En numerosos lugares de la península se pueden encontrar minas que fueron explotadas y luego abandonadas cuando ya no salían rentables.

Esto genera diversos problemas ambientales en las zonas aledañas. Para sintetizar mejor, se puede concluir que las minas abandonadas aportar al ecosistema dos graves problemas ambientales; la inestabilidad del terreno y la modificación química y física de los cauces del agua. A continuación, vamos a explicar en profundidad cada uno de ellos.

Problemas que derivan en la estabilidad del terreno:

En general, las minas que fueron abandonadas contienen en su interior diferentes geomorfologías que no son estables, como taludes con formas rectilíneas, escombreras o relaves. Cada una de estas formas puede conllevar un peligro para el ecosistema. En el caso de los taludes rectilíneos, se crean cárcavas o regueros que emiten al medio una alta tasa de sedimentos, capaces de colmatar y modificar los ríos cercanos. Las escombreras corren el peligro de desechar al terreno una gran cantidad de materiales pesados, provocando que la zona se acidifique y se produzca lo que se llama «drenaje ácido».

Por último, hay que destacar los peligros que pueden general los relaves. Esta forma geomorfológica minera está constituida por materiales molidos que se comportan como las arcillas. Lo más peligroso de estos relaves es que, en su interior, pueden contener una alta concentración de metales pesados, por lo que pueden contaminar el medio que les rodea. Además, en muchas ocasiones, para mantener de forma «estable» los relaves, se utilizan diques. Éstos, no son del todo seguros, provocando que puedan romperse y esparcir el contenido del relave por toda la superficie minera.

Relave

Relave de una mina

Modificación química y física de un cauce:

En general, cuando se abre una mina, se necesita una gran cantidad de agua para poder llevar a cabo todos los procesos de explotación. Esto puede llegar a modificar los cauces aledaños, aunque el problema no radica aquí.

El verdadero problema comienza cuando se abandona la mina. Si la explotación que ha sido abierta era de metales pesados o en los materiales utilizados hay azufre, puede surgir el «drenaje ácido». Es muy complicado tratar de revertir los problemas generados por la acidificación de las aguas y puede llegar a modificar la química del agua, no permitiendo la vida en su superficie.

Además, al no haber en toda la mina una estabilidad de los sedimentos, éstos son arrastrados por el agua hasta el río más cercano. Cuando ocurre este suceso, es normal que los sedimentos se acumulen y puedan modificar el recorrido del río.

Drenaje ácido en una mina abandonada

Drenaje ácido en una mina abandonada