VERTEDEROS COLMATADOS ¿POR QUÉ ES NECESARIA SU RECUPERACIÓN?

Los vertederos colmatados son aquellos que han agotado su capacidad para almacenar cualquier tipo de residuo. Esta colmatación produce que su vida útil se termine, es decir, que ya no sean funcionales.

A los vertederos colmatados se les otorga diferentes nombres, uno de ellos es el de vertederos degradados. Son espacios que deben ser recuperados, ya que los problemas que puede ocasionar su mala gestión son muy perjudiciales para el medio ambiente. Esta degradación provoca:

  • Contaminación del aire: Los residuos que se encuentran en los vertederos pueden generar diferentes tipos de gases perjudiciales. Además, la mala gestión de estos acentúa el riesgo de incendios en la zona, aumentado las posibilidades de la aparición de nubes tóxicas.

  • Contaminación del suelo: El almacenamiento irregular de los residuos puede derivar en vertidos que modifican la composición de los suelos. Estos pueden llegar a acumular diferentes contaminantes y transferirlos a las aguas subterráneas.

  • Contaminación del agua: La contaminación del agua se produce tanto en aguas superficiales como en subterráneas. La difícil tarea de descontaminar las aguas supone un gasto muy alto que puede ser fácilmente evitado. Además, muchas veces esta tarea no se puede realizar si los vertidos de la zona llegan a los acuíferos.

  • Desaparición de los recursos naturales: La mala gestión de estos espacios puede llegar a destruir ecosistemas enteros, disminuyendo la biodiversidad de la zona y los recursos naturales que se localizaban aquí.

La regulación de los procesos de recuperación de los vertederos colmatados viene regido por el Real Decreto 1481/2001, de 27 de diciembre, por el que se regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero.

El objetivo principal de los proyectos que se encargan de estas operaciones es recuperar el espacio degradado, intentando que el resultado se asemeje lo máximo posible al espacio que se encontraba antes de la implantación del vertedero, o, que al menos, el ecosistema que se implante sea sostenible y autor regulable. Para ello, el primer paso es la clausura del mismo.

Para evitar el aumento de la degradación en esta zona, es importante que el proyecto de restauración fije ciertos objetivos como:

  • La eliminación y estabilización de los residuos para evitar la proliferación de las enfermedades.

  • Evitar, tanto como se pueda, los lixiviados derivados de los residuos.

  • La recuperación ecológica de la zona, incluyendo la revegetación, cambios en el paisaje, movimiento de tierras…

  • La vigilancia y adecuación de la zona una vez clausurado el vertedero.

Fuente: Gómez Orea, D. (2014). Recuperación de espacios degradados. Madrid: Ediciones Mundi-Prensa

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